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¡No, Presidente! Julián Parra Ibarra, 27 de Febrero de 2010 No es la primera vez que sucede, que Felipe Calderón –como lo escribió Denisse Dreser en su momento- ‘critica a los críticos’ de su gobierno y de los resultados que ha arrojado su –ya lo he dicho que no le puedo ni le voy a llamar de otra manera- estúpida guerra contra el narcotráfico y los grupos del crimen organizado que, según se ve, es lo único que hay organizado en este país.
El Presidente ahora además se quiere constituir en el nuevo jefe de redacción de los periódicos en particular y de los medios de comunicación en general, para decirles qué no, y qué sí se puede publicar y cómo se debe publicar; y otra vez volvió a sacar su libretita y tonto argumento de que en Brasil la tasa de homicidios es mayor que en México. “(Pero) eso sí, Brasil se lleva la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos”.
Y siguiendo con su terminología deportiva, volvió a insistir en su referencia los que hablan mal del país “a veces como deporte”. Todo lo sacó –otra vez- a colación que porque los medios publican en primera plana las fotos de las mantas con mensajes de los grupos del crimen organizado.
Decía mi abuelita que “al que le guste el calor, no se arrime a la cocina”. Y si al Presidente no le gusta que hablen así del país al que ¿gobierna?, entonces no hubiera desatado la guerra -que vamos ganando, aunque no lo parezca-, hubiera pensado bien las cosas antes de haber iniciado lo que con bombo y platillo anunció con el pecho henchido al inicio de su administración.
Dice Calderón que hay una percepción equivocada respecto del tema de la inseguridad, y yo le quiero recordar que la sabiduría popular dice que la mayoría de las veces la percepción es más contundente que la realidad. Aunque en nuestro país en materia de inseguridad, ambas cosas, percepción y realidad, son igual de contundentes y demoledoras.
¿Qué en Brasil hay más homicidios que en México? Dicho con todo respeto y con un gran cariño para los brasileños que habitan en su territorio y fuera de él, allá ellos con su presidente (Lula) que se las arreglen para solucionar sus propios problemas, a nosotros, a los mexicanos, nos corresponde, nos toca y nos preocupan los problemas de nuestro país.
Pero además, ¿por qué se llevaría Brasil las sedes de los dos máximos eventos deportivos mundiales como lo dice el presidente Calderón? ¿Por qué ante el mundo aparece como el país más violento del orbe, por su inseguridad, por su falta de empleo, de desarrollo, de productividad y de crecimiento? Habría que recordarle al Presidente mexicano que además Brasil también se llevó el liderazgo económico de América Latina…que por años tuvo México.
Según leo, veo y escucho, a Calderón es de los que les gusta cerrar los ojos para no ver los problemas y con ello pensar que no existen o que ya se solucionaron; es de los que les gusta, como los avestruces, a enterrar la cabeza cuando hay complicaciones o dificultades.
El preferiría que ni los diarios, ni los noticiarios de radio y televisión, mencionaran nada de lo que sucede todos los días y a cada hora en el territorio nacional, que no se llevara el conteo de los muertos que ha dejado su –otra vez, estúpida- guerra contra el narcotráfico para que nadie supiera que en su sexenio van cerca de 18 mil ejecuciones; que no se supiera que por vigésimo quinto mes consecutivo, en enero Chihuahua se mantuvo como el estado más violento del país y Ciudad Juárez en el mismo periodo como la ciudad más violenta no solamente de nuestro –como dijera Javier Aguirre- jodido México.
¿Esa es la propuesta de solución de Felipe Calderón para que se acabe la violencia y la inseguridad en México, cerrar los ojos y enterrar la cabeza? ¿No son en sí sus propias palabras una más de las variantes de la violencia? ¿No fue verbalmente violento Calderón cuando calificó como pandilleros a los jóvenes masacrados en Ciudad Juárez?
¿No es violentamente omiso cuando ignora la situación que prevalece en la zona de la Comarca Lagunera y que empieza a contaminar a varias ciudades de Coahuila y tiene ‘con el agua hasta el pescuezo’ a Durango?
¿No es violentamente represor su gobierno cuando su aparato de seguridad es tan valiente con los jóvenes que intentaron llegar a él para expresarle su sentir por la violencia que los ahoga en Ciudad Juárez, o la agresión de policías contra los manifestantes de Chalco que intentaban protestar porque literalmente están cansados de vivir con la mierda hasta el cuello?
¿No es violentamente ofensivo ver el aparato de seguridad con el que se mueve en todas sus giras, mientras afuera, en las calles, los ciudadanos de a pie –y los que antes tenían carro pero que ahora son de a pie porque la delincuencia los bajó de su coche-, padecen con toda la brutalidad la inseguridad, la violencia, la angustia, la zozobra y las pérdida de su patrimonio en el mejor de los casos, o de sus familiares en el peor?
El Presidente quisiera que los medios no difundiéramos lo que pasa en el País, para que los ciudadanos no se enteren de que los robaron, para que no se enteren que anoche no pudieron dormir por las intensas balaceras que se escucharon casi a la puerta de sus casas y que dejó profundas huellas en las fachadas de sus casas y en sus autos, para que no sepan que los delincuentes se robaron su coche incluso a mano armada y con lujo de violencia.
Y no quiere que los mexicanos que habitamos en el territorio nacional nos enteremos de la realidad, que nadie sepa que hubo –y sigue habiendo- jóvenes masacrados en Ciudad Juárez –y en muchas otras ciudades del país-, para que nadie le reclame como lo hicieron las llamadas ‘madres de Juárez’. Y menos sus amigos de los gobiernos de otros países para que Brasil no se lleve la Copa del Mundo, los Juegos Olímpicos y el liderazgo de América Latina.
No, presidente. La gente no quiere que se oculten los problemas, quiere que se solucionen. Los ciudadanos de este país no quieren -no queremos-, que los medios callemos; por el contrario, nos exige que informemos con precisión lo que pasa en sus calles, en sus barrios, en sus colonias.
No presidente, cerrando los ojos y adoptando la política del avestruz, los problemas no desaparecen. jparrai@yahoo.com.mx julianparra@coahuiltecamedios.com
levh
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